cuando los pájaros se mojan

martes, 1 de noviembre de 2011

Sinthia

condujo largas horas por calles deshabitadas, con el maquillaje hecho tristeza y con toda ella fuera de sí, al interior de un vacío sin forma y sin lenguaje.

se detuvo en medio de nada pero sintiéndolo todo, construyendo en la mirada un paisaje con salidas de emergencia en forma de libros perdidos.

Irá a buscarlo, congelará su nombre entre costilla y costilla.

Cuando salió de casa, comenzaba a amanecer, planeaba una casualidad dos horas mas tarde
pero por efecto de una contracasualidad no ocurrió nada. Ahora conduce hacia ningún lugar, hacia esos lugares que ya tenemos predestinados, pero que solo cuando nos sentimos fuertes o muy tristes vamos allí, cargados de silencios y de tequila, cargados de humo y de sexo.
Cruza las piernas y enciende un cigarro. Comienzo a calentar, comienza a hervir el día dentro de ella.Llegara muy lejos, llevara a donde la lleve el resto de la gasolina y cuando llegue a ese lugar, se desplomara sobre una silla, encenderá un cigarrillo, una o tres copas de tequila y otra casualidad!

lunes, 13 de diciembre de 2010

Samanta es un número transfinito

Desnuda sobre el sillón azul oscuro observa a través de la ventana polvorienta. Analiza la lejanía y el atardecer de aquella ciudad silenciosa. Solo lleva puesto unos tacones negros. Enreda sus manos una en la otra, y las apoya sobre las rodillas. Espera, con la mirada entornada en los 26 grados centígrados. La luz que se filtra por los cristales dibuja pequeñas sombras de su cuerpo en la alfombra verde que ha tenido desde que se mudó a este lugar. Del otro lado del cuarto todo es perfectamente oscuro, sin sombras, sin iluminación; sólo unas pequeñas líneas de luz intentan llegar lo mas lejos que pueden de la alfombra pero no lo consiguen. El cabello color castaño oscuro le cae sobre los hombros con una tranquilidad extraña, con cierta imperfección que inspira una enorme curiosidad; desde donde yo la miro no se le puede ver el rostro, solo una parte del seno derecho y el ángulo que forman sus manos recostadas sobre sus piernas. También veo susilencio, el incendio de todos los atardeceres que ha visto desde allí, quemándole el rincón mas oculto del alma.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Salome

Vivía de tragedias y de tostadas con mermelada de piña.
Inventaba personas tristes. Su amante favorito era un hombre-vía-láctea, que le susurraba historias de planetas lejanos y colisiones de estrellas. Ella nunca había visto la noche tan llena de fotografías y de un cine exquisito hasta que le conoció a él. Tenias que verlos pasar por ahí, nunca de la mano, pero si con la mirada perdida en el otro. Cuando peleaban pareciera que detuvieran el tiempo y se burlaran del espacio. Ella tomaba las direcciones peligrosas, el tomaba los callejones sin salida. Pero por errores de la relatividad terminaban abriendo la misma puerta de emergencia, llegaban a la misma ruta de evacuación y se quedaban follando hasta que el amanecer se les incrustaba en las vertebras.
No volví a saber nada de ella ni mucho menos de el, a veces me gusta pensar que van por ahí, de taberna en taberna esta vez no follando sino haciendo el amor sobre canciones pasajeras.

lunes, 18 de octubre de 2010

Iba todas las noches a beber ginebra. En silencio sentía el blues deslizándose bajo su camisa. Era una puta de esas sin clase pero mantenía la cordura en el punto exacto. Sabia leer y escribir. Pero no recordaba sumar ni hacer nada inteligente con los números. La primera vez que fue a la playa rapto una concha de mar y la conservó hasta los diecisiete años. No era una de esas mujeres tristes ni alegres, era alguien estable en cuanto a emociones. Ejercía la profesión porque le gustaba, por el azar, porque los vicios abarcan ciertas situaciones y te hacen caer de golpe sin que te des cuenta.

A ella no le ocurre nada fuera de lo común, nadie le espera en casa con la comida caliente o dos copas de vino. Nadie le llama nunca. No le gusta saber la hora. Odia los relojes y la gente que siempre va de prisa. A veces se queda pensando en lo bueno que seria pasar la noche en un desierto. Sin nada que le cubriese el cuerpo. Soportar el frio más insoportable y luego regresar a su vida, como si todo aquello nunca hubiera pasado.

sábado, 25 de septiembre de 2010

Hacia frio. Últimamente hace más frio que antes.
Tiene una falda y una chaqueta oscura. Miente porque mentir despeja la mente y ayuda a recolectar ideas más factibles. Miente porque cuando es hora de dejarlo todo no hay que dar una explicación ni crear un agujero negro para echar las malas palabras. Ha mentido tanto que al final solo basta recoger las mejores mentiras y agruparlas en un “hasta pronto” que destruye ciudades y carreteras.

Tienes que destruir a las personas antes de que ellos acaben contigo. Así es ella.

Moviéndose en el frio recoge su tasa de café. Suspira y piensa en la última vez que dejó a alguien en la estación de tren. Piensa también en las veces que recorrió las carreteras más peligrosas con la mente en otro lugar del mundo y la mochila llena de cigarrillos y licor.

Mientes porque es necesario incendiar los lugares más fríos de la gente que conoces. Escribe en la ventana que da al sur.

martes, 31 de agosto de 2010

Ambos sabíamos que íbamos a terminar haciendo el amor

Ambos sabíamos que íbamos a terminar haciendo el amor. Desde que Sam me invitó la primera vez al parque, sin palabras de vicio, sin mirada de deseo, sabíamos y no sabíamos lo que vendría después. Esa tarde estuvimos hablando de lugares que duran en la memoria toda la vida, de personas que no éramos capaces de olvidar. Al final llegamos a su casa a tomar vino. Nuevamente sin deseo, sin ambición carnal. La verdad esta es la hora en que no entiendo porque termine desnudándome mientras él cerraba la puerta.
Me miró perplejo. Y yo con una tranquilidad infinita camine desnuda por el primer y el segundo piso, sintiendo el frio de esa noche entre las piernas.
Bebimos poco y escuchamos música que nos transportaba con una velocidad superior a la de la luz.
Yo me conocía bien, yo sabia que era de esas que les gustan los amantes con el alma desbordándose en el azar, pero a él ni siquiera le veía como eso.

Lo mas bonito de esa noche fue que me metí en su cama sin estar todavía lo suficientemente ebria ni desmemoriada para eliminar el caos a la mañana siguiente.

jueves, 26 de agosto de 2010

Violeta

Dijo que se llamaba Silvana y se le sentó en las piernas. El me miró con una sonrisaorgasmo y me guiñó el ojo. Yo bebí de mi ron y me reí en la memoria, estimulando las carcajadas de mis recuerdos. De pronto comenzó a hablarnos de astronomía. Nos señalaba al techo como si fuera el cielo estrellado de aquella noche en California. Nos impresionó a ambos que una puta con tan poca clase pudiera hablar de una manera tan sencilla y hermosa de esas cosas que para nosotros eran inabarcables.
Tenía el cabello oscuro y los ojos claritos, como cuando amanece. Llevaba una falda roja y chaqueta de cuero.
De pronto me preguntó por mi color favorito y no supe que responderle, la verdad es que no tenía uno en especial. Ella entonces nos conto porque su favorito era el violeta. Y desde esa noche no puedo pasar cerca de algo que lleve ese color sin que se me dibuje una sonrisaexcitacion en los labios.