lunes, 5 de octubre de 2009

Era flaca y los martes llevaba el cabello de color rojo.

Con sus vestidos siempre anchos y las uñas rasgando el viento, caminaba por una línea invisible, una línea que le separaba de todos los polos próximos a existir. Entre sus labios mantenía la difracción atormentada en un piano que sonaba sin que nadie le prestase atención.
Siempre le veía los martes con el cabello rojo y los ojos delimitados por figuras geométricas difíciles de enredar. No volvió a verla desde la primavera, cuando los arboles se volvieron mas tristes y las canciones se interpretaban con una angustia mas afilada. Ahora que la recuerda, no sabe bien porque dejo de asomarse a la ventana.
El amor es sinónimo de magnetismo y huidas reciprocas con paraguas de muchos colores.

1 comentario:

  1. A mí me gustan las huidas con paraguas de rojo. Rojo pasión. GRRRR.

    Muás ;)

    ResponderEliminar