martes, 10 de noviembre de 2009

Es necesario que se repita la historia

Y siempre terminaba hablando de lo mismo, con la sexta copa de tequila en la mano izquierda y un limón con sal en la derecha, nos decía, que podía ocurrir en cualquier rincón del mundo, con azúcar en la maleta y la imaginación invadida por hormigas y grillos que rayan el silencio y los pasos de la noche.
Era misteriosa, nadie lo niega, y todos nos entreteníamos mirándole las manos, ese vaivén de copa y limón, copa y sal, limón y copa. No puedes negar que Simone se vuelve encantadora después de pasados unos tragos, cuando habla con esa simpatía y como si pudiera darle la vuelta al mundo en un dos por tres.
Anoche le cambio unas cuantas comas y unos cuantos verbos a la historia que todos nos sabemos al derecho y al revés, pero es Simone la que hace que nos fascine esa chica ficticia, esa que va despeinada en invierno y con sombreros de colores en verano. Esa que se enamora de hombres con nombres cortos y camas que suspiran con el frio.
Ahora es Sam quien le mira perdidamente. Y es que todos sabemos que era ella quien se derretía y se quedaba con las palabras flotando en el rojo del labial. Ahora no.

2 comentarios:

  1. ¿Tú sabías que las palabras prefieren los labios rojos a cualquier otro tipo de labios?


    miau
    de
    amapola

    ResponderEliminar