jueves, 28 de enero de 2010

Todavía hay noches que no acaban de reproducirse.

Esta mañana hizo mas frio que de costumbre, despertó en la mañanita, cuando el sol apenas intentaba oxidar la trasparencia de las ventanas. Tenía los labios secos y la mirada abriendo abismos en toda la habitación. No recuerda nada de lo que ocurrió anoche. Tiene el cabello enredado entre humo y cerveza. Se quita la ropa y espera. Espera una orden de alguien inexistente.
En la bañera todo parece mas tranquilo, ahora hace el recuento de la noche.
Salió de casa. Llevaba dos cigarrillos y una botella de tequila en el bolso. Tenía falda y chaqueta. En un bar pidió un tinto y de vez en cuando bebía pequeños sorbos del tequila sin que nadie se diera cuenta. Recuerda al camarero, trata de retener esa imagen que le arroja la memoria. En ese momento no llevaba chaqueta.
Hubo alguien mas, alguien que también bajo los ojos hasta romper la mirada contra su pecho.

-Así que eso fue todo, un viejo amor de la adolescencia. Se te escapan del pasado y aparecen en los bares, en las cafeterías, en las estaciones de tren, no sabes a donde los lleva la inconsciencia después de olvidar los rostros. Y ahí lo tienes, mirándote de arriba abajo, con ganas de bombardear cuanta cama se atraviese con tu cuerpo.-

sábado, 23 de enero de 2010

Tengo miedo Silvia.

-me voy de viaje.
-¿con quién?
-se llama Suzanne y usa guantas los viernes en la noche.

-¿A qué le tienes miedo Sam?
-A los espacios abiertos, a las arañas, a las mujeres que beben para olvidarlo todo, a los que se enamoran y no extrañan, a los kamikazes subterráneos, al tequila que sabe a prostituta, le tengo miedo a los gatos que hablan, a los hombres que miran de soslayo, le tengo miedo del miocardio, de los zapatos que llegan donde no deberían llegar, de los bandoneones, de los tangos que suenan raro cuando estoy triste, de las sábanas que guardan secretos, de las ventanas, de las aves que lo saben todo, de vos, de Simone, de Sara, del humo que generan cuando quieren irse, de las canciones que se quedan en la memoria infinitas veces, de los caleidoscopios, de la lobotomía, de Francia, de Baudelaire. Tengo miedo del invierno que se pega a los pulmones, del siete, de los etcétera que llegan a Manhattan, de las salas de cine, de mi obsesión por tenerlo todo bajo la misma manga, de los amantes, del ajedrez, de las mujeres que escriben bonito, de los que siempre dicen demasiado tarde, de la combustión espontanea. Le tengo miedo a todo, Silvia.

-Eso no es todo cariño.

martes, 19 de enero de 2010

mirame los ojos y no las tetas.

A Silvia, la conocí en un bar, por ese tiempo trabajaba allí en el turno de los jueves y viernes. Ella llego pidiendo prestado el baño, me ofreció unas monedas a cambio. Cuando baje la mirada hasta su escote que iba de aquí a Roma pude comprender lo misteriosa que resultaba, en el fondo no parecía una mujer, sino un lugar, un hotel en el que nadie quiere quedarse mas de dos noches. No me la imagine en una cama, me la imagine en un desierto contándole historias de astronautas perdidos. Solo recuerdo que se me acerco y me dijo al oído: cuando me hables querido, procura mirarme los ojos y no las tetas.

-Pero eso no fue todo lo que dijo el tipo. En adelante la historia es muy confusa, pero ya ves, Silvia no es la mujersilencio que pensábamos era.- dijo Simone con los ojos en el borde la copa.

sábado, 16 de enero de 2010

¿Sabias que "nunca" es un sinónimo de "infinitamente pronto"?

-Crees que volveremos a follar?
-No, creo que nunca.

Sale del cuarto con el silencio de las almohadas todavía sobre su cuello. Mira a través de la ventana. No volverá a este lugar, ni a inclinarse como lo esta haciendo. El problema es que ya le quiere, el problema, es que es esa clase de hombres que piensan en el borde de la lejanía pero cuando menos te lo esperas son los mas aferrados al lugar donde estas de pie.

-Te veré bailar al fondo de una fotografía que se incendia.
-Y luego?
-Te daré la espalda, como un amante en fuga.

La abraza, le besa la mejilla y vuelve al cuarto, es como si todo el tiempo que estuvo sobre la ventana él hubiera podido escuchar sus pensamientos.

miércoles, 6 de enero de 2010

Una historia de amor.

Sam nunca llega a casa antes de la cena. Pero esta tarde ha llegado con dos horas de anticipación. No hay nadie en casa, Sara ha salido a dar un paseo por el centro, con su cabello siempre al viento y un aire muy particular. En la nevera solo tienen vino y queso, al estilo francés pero inconscientemente; toma una de las botellas que están empezadas. Bebe un trago largo. Piensa en Silvia, en Simone, en Sara, todas son buenas bajo las sabanas, todas llegan a amar en los hoteles de carretera, pero para él es imposible, eso de amar siempre le fue complicado. Silvia es la única que guarda el misterio que todos los hombres buscan bajo la falda de una mujer. No sabe si ese sea su verdadero nombre, ella es la amante callada, la que nunca se ha enamorado, la del lugar inexistente, ella…. Silvia es el puzle que nunca terminó, esa canción que todavía no sabe como se llama.
Sube al cuarto y coge un cuaderno. Empieza a dibujarla y a desdibujarla. En el fondo tal vez si haya amado, el problema es que no sabe muy bien como va la historia. Deja el cuaderno sobre la cama, va por otro trago largo de oporto y ahora piensa en Simone; ayer la abandonó en la estación con un cigarrillo en la mano izquierda.

-si, en el fondo tal vez haya amado, el problema es que no recuerdo en que viejo hotel-

domingo, 3 de enero de 2010

¿Un tequila luego?

-¿Ves? ¿Lo jodido que es estar enamorada y que te dejen abandonada en la estación del tren? Quisiera ir a ese lugar del que tanto hablan, donde el norte podría decirme: Simone, ¿un tequila luego?, y yo sonreiría, porque ya sabes como me pone el tequila, a hablar un poco demás y reírme a carcajadas. Pero en fin, la gente siempre ha de terminar evaporándose. Otra vez iré de amante en amante hasta que el juego se torne a mi favor y pueda huir sin dejar ningún rastro. Seguramente volveré a ser la niña de lo tejados, sabes también lo ingenua que soy.
-¿Y qué harás ahora?
-Elevare una cometa roja, incendiare una ciudad entera, me comeré un helado de vainilla con fresas y a él, le escupiré la camisa.