miércoles, 6 de enero de 2010

Una historia de amor.

Sam nunca llega a casa antes de la cena. Pero esta tarde ha llegado con dos horas de anticipación. No hay nadie en casa, Sara ha salido a dar un paseo por el centro, con su cabello siempre al viento y un aire muy particular. En la nevera solo tienen vino y queso, al estilo francés pero inconscientemente; toma una de las botellas que están empezadas. Bebe un trago largo. Piensa en Silvia, en Simone, en Sara, todas son buenas bajo las sabanas, todas llegan a amar en los hoteles de carretera, pero para él es imposible, eso de amar siempre le fue complicado. Silvia es la única que guarda el misterio que todos los hombres buscan bajo la falda de una mujer. No sabe si ese sea su verdadero nombre, ella es la amante callada, la que nunca se ha enamorado, la del lugar inexistente, ella…. Silvia es el puzle que nunca terminó, esa canción que todavía no sabe como se llama.
Sube al cuarto y coge un cuaderno. Empieza a dibujarla y a desdibujarla. En el fondo tal vez si haya amado, el problema es que no sabe muy bien como va la historia. Deja el cuaderno sobre la cama, va por otro trago largo de oporto y ahora piensa en Simone; ayer la abandonó en la estación con un cigarrillo en la mano izquierda.

-si, en el fondo tal vez haya amado, el problema es que no recuerdo en que viejo hotel-

2 comentarios:

  1. Me ha gustado mucho como has retratado la infidelidad de manera tan natural. Yo también me pregunto qué significa amar a alguien.
    Besos.

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  2. dónde está el amor?
    en los hoteles? en las estaciones de tren? en la nevera de casa?

    y el respeto a uno mismo?

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