martes, 23 de febrero de 2010

Diecinueve

Busca en los cajones de Sam y encuentra una botella de vodka. Un trago en cada rincón de la casa. Hace mucho tiempo no estaba sola y en silencio total, sin el murmullo de la tele o la radio. Encuentra en cada cuarto alguna frase mal dicha, algún gesto nuevo. Todavía no logra acostumbrarse a un espacio tan grande. Se mira en el espejo del cuarto; recuerda cuando era niña y quería ser doctora, cuando se escondía en los arboles los domingos para esquivar la misa y el almuerzo donde los abuelos. La primera vez su madre la castigó escondiendo su muñeca de trapo, la segunda vez dejo de darle cereal en el desayuno, el resto de domingos se volvió una rutina de fugas.

Si fueras doctora me gustaría que me recetaras una botella de vino y unas galletas de coco, pero nunca aprendiste a hornearlas, por saltar la cuerda, por vagar entre los arbustos, por ir siempre un paso adelante y otro atrás sin saber donde estabas parada. A los diecinueve tuviste tu primer romance y desde entonces no te gustan las colombinas de colores ni la leche.

martes, 16 de febrero de 2010

Sussane

Le dicen Sussane y creo que le gusta el chocolate con arequipe. Tiene una cicatriz en el cuello y se pasa los dedos por el pelo cuando lee Silvia Plath. Es esa mujer que sigue de pie después de un impulso, la que esta encima del rascacielos con un infinito entre las piernas; sin embargo cuando la miras no piensas en follar, piensas en el día siguiente después de habértela follado y te dan ganas de tener en ese momento un jugo de naranja y un Lucky Strike


Cuando va a las fiestas se comporta como esas mujeres con zapatos de tacón que te coquetean por un trago y luego por un espacio en la cama.

martes, 9 de febrero de 2010

Se pinto los labios de rojo y se fue.

Esperas en mitad de la calle, con la maleta vacía, los cordones desabrochados. Piensas en las personas que se van sin romper nada, sin dejar herida, las que se marchan en silencio y con un abismo en los bolsillos. Esas que duelen cuando les recuerdas los domingos. De pronto sientes frio, dejaste la chaqueta en casa. Miras siempre al mismo lado, con la humedad que dejan esos que cierran la puerta despacio, para no despertarte, para no gritar en falso. No deberían existir las despedidas, deberían existir los silencios que tengan guantes y gorros para el frio.

jueves, 4 de febrero de 2010

Eso fue todo.

La casa esta sucia, huele a café y cigarrillos, a humedad y polvo. No se levanta de la cama hace dos días, se la pasa mirando hacia el mismo lado. Una pared olvidada por el agua; de arriba abajo rayas de lápiz labial. Su nombre escrito en cursiva. Roja… dice, llamándola, pero ella no regresa, ella se queda ahí donde la ha dejado, en una fotografía mal hecha con los brazos cruzados y los ojos en otro lugar del mundo. Espera, lleva años esperando, espera otra vez, que los niños hagan tiros al aire, que las guerras se extravíen en su medula espinal, que el bus se detenga en el instante dado, que los pararrayos dejen huella en el útero de las mujeres, que ella vuelva, espera que el tiempo se detenga, esos guantes que nunca aparecieron.

¿Donde estas ahora roja?. Con tus coqueteos y tus cigarrillos franceses. Piensa y cierra los ojos para volver a esperar.

martes, 2 de febrero de 2010

¿A qué viniste?

Sara esta enferma. Le duele el pecho y tose más de lo normal. Sam le ha regalado tres hojas, para que escriba, para que dibuje, para las deje en blanco otra vez. Ya no sale de casa, se la pasa viendo la tele, leyendo a Foucault y escuchando de vez en cuando Louis Armstrong.


-Que eres una hipocondriaca, un cigarrillo que te apagan en el cuerpo sin que te des cuenta.
-Y tu una jodida abrepiernas, que solo sirve para llevarse una copa a los labios.
-Me llegas a fondo Sara.
-No tengo miembro Simone, no te he podido penetrar, de lo contrario me amarías.