martes, 9 de febrero de 2010

Se pinto los labios de rojo y se fue.

Esperas en mitad de la calle, con la maleta vacía, los cordones desabrochados. Piensas en las personas que se van sin romper nada, sin dejar herida, las que se marchan en silencio y con un abismo en los bolsillos. Esas que duelen cuando les recuerdas los domingos. De pronto sientes frio, dejaste la chaqueta en casa. Miras siempre al mismo lado, con la humedad que dejan esos que cierran la puerta despacio, para no despertarte, para no gritar en falso. No deberían existir las despedidas, deberían existir los silencios que tengan guantes y gorros para el frio.

6 comentarios:

  1. Y así, con los labios pintados de rojo,con guantes y gorros, hay que recorrer callando
    los atajos del silencio...

    Me fascina tu blog.
    Saludos :)

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  2. ...asi es el eco del silencio, ese que duele en su complejidad.

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  3. ¿Qué nos dejan quienes se marchan sin dejar huella? Unos pasos que se desvanecen en murmullos... ¿una sospecha de nostalgia? Me ha encantado esta entrada

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  4. Me encanta como escribes, esa mágica plasticidad de tus letras.

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  5. ¿Acaso lo que queda de los que se van en silencio no es lo más escandaloso? Dolerá más encontrarse guantes y gorros sin dueño.

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  6. puffff
    este ya me ha dejado sin palabras
    he de decir que me tienes enamorada

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