lunes, 22 de marzo de 2010

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También le dolía la luz y las figuras que se formaban tras ella. No lograba saber de donde provenía aquella luz y aquel ruido que le cortaban la respiración de a poco. Se acercó a la ventana y no vio más que linternas y llamas. Se le antojó una copa con hielo. Se le antojó estar en chile, en el segundo piso de su casa hojeando un libro de fitopatología.


Despierta con las sábanas llena de sudor. El corazón parece ir por una carretera despejada a velocidades inéditas. Al lado esta Sofía, soñando quizá con un viaje a playas desiertas. Se levanta de la cama todavía temblando, sacando las incógnitas de aquella pesadilla. Afuera el frio golpea las ventanas de las otras casas, se mete en los autos y sale con aromas de escapadas instantáneas. Debería volver a chile, debería rehacer su vida y olvidar esa mujer que tiene ahora en casa.

sábado, 13 de marzo de 2010

suena una guitarra en el sótano

Una vez conocí a un hombre de cabello suelto que hablaba de estrellas y de un viaje al cinturón de orión, tenía los ojos claros y le gustaba la leche y el cigarrillo antes de dormir.
Follaba los domingos temprano escuchando nirvana. Luego preparaba el desayuno y volvía a la cama con más ganas de follar. La palabra que más repetía era presión, presión constante, presión volumétrica, cualquier presión que se le viniera en mente. Una noche mientras fumábamos en la terraza me hablo de irse aleatoriamente, para siempre, sin necesidad de dejar las ventanas limpias o los platos en orden. Supe que seria el único hombre que recordaría incluso después de trazar todas las cordilleras del mundo en mi ventrículo izquierdo.