sábado, 13 de marzo de 2010

suena una guitarra en el sótano

Una vez conocí a un hombre de cabello suelto que hablaba de estrellas y de un viaje al cinturón de orión, tenía los ojos claros y le gustaba la leche y el cigarrillo antes de dormir.
Follaba los domingos temprano escuchando nirvana. Luego preparaba el desayuno y volvía a la cama con más ganas de follar. La palabra que más repetía era presión, presión constante, presión volumétrica, cualquier presión que se le viniera en mente. Una noche mientras fumábamos en la terraza me hablo de irse aleatoriamente, para siempre, sin necesidad de dejar las ventanas limpias o los platos en orden. Supe que seria el único hombre que recordaría incluso después de trazar todas las cordilleras del mundo en mi ventrículo izquierdo.

2 comentarios:

  1. pero que bien escribes, niña.
    me encanta este texto

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  2. pero también era de los que volvían, con el viento del norte y el pelo revuelto.



    (te dejo
    un trocito de
    pastel)

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