miércoles, 21 de abril de 2010

También quiso contarle lo de esa noche, antes de terminar con la mente en blanco, pero él ya no quería escucharla, le dolían los pulmones por el cigarrillo, le dolía la cabeza de pensar en lo que ella podía llegar a hacer en unas cuantas horas, le entristecía saber que esa chica no era la que el había querido tanto, la que le enseño a leer a Poe y a comer tostadas en la mañanita, antes de que el sol terminara de quemarles la retina.
Ya no podía escuchar esa sombra que quedaba de ella, ese montón de ruinas y de esperma que le cubría el cuerpo, el útero, los labios, el pecho, la nariz, los ojos, los sueños. Ya no podía seguir interpretando esa comedia donde la única que reía con verdadera tristeza era ella.
Alguna vez le dijo, antes de que llegaran al bar, que cuando más carcajadas tenia atoradas en la garganta, mas ganas de llorar le entraban y los recuerdos se le arrojaban con cuchillos y corchetes para no dañarlo todo de una vez, sino en dos, tres, cuatro veces. Ese día dejó de sentirla, ese día se marchó de la ciudad con Sara y se consiguió a Sonia de amante. Porque él es de esos hombres que no pueden vivir sin amantes, porque ¿Qué tal si esa alarma que lleva dentro suena y no hay una salida de emergencia sino solamente Sara?
Ya simone no era la chica fuerte, la chica punk que hacia caer los edificios del centro a patadas, solo porque sí, porque le daba la gana, porque el resto del mundo le importaba gorro. De tanto tratar de creer que no quería a nadie, dejo de quererlos a todos, se los llevo con ella a ese abismo y a la punta de sus tacones.
Esos tacones en este momento bailan un rock and roll que no recuerda ninguna época, ni siquiera de esas lejanas que te hacen sacudir la cabeza en un si infinitesimal.

lunes, 19 de abril de 2010

tan vacia

No se detiene porque ya es tarde, porque la puerta que tenia que abrir la dejó para abrirla luego, cuando los números se rindieran dejando de entorpecerle la mirada. Ella, caminando por una ciudad que se ahoga en humo y paréntesis. No es fácil reconocerla entre los transeúntes, a pesar del paraguas y la mirada rota que disimula con mucho maquillaje. Si él la siguiera a donde va, solo vería un pasillo, el olor a hospital y un poema en otro idioma.
Esa bomba que estalla cada cinco minutos le esta volviendo a molestar, ese ruido que viene de dentro se le esta quedando con la respiración en las manos.

Un poquito de vodka no le haría daño a una chica con soledad higroscópica, no ahora, que todo excede la velocidad de la luz.

sábado, 3 de abril de 2010

w

Es mejor no salvar los sueños de nadie,
Es mejor que se les escapen a los otros las ganas de querer
Es más fácil no retener nada y dejar que todo pase, como los autos que te elevan la falda hasta un Mississippi susurrado mientras te follan.


Esta mañana mientras se sentaba en la cama y se sorbía su café de a poquito, me dijo que la ciudad era un charco imposible de rodear, que quería irse lejos, donde no llegaran ni los aviones ni los pensamientos en barcos de papel. Me tarareó una de esas canciones de los 60 como las que escuchaba mi tía antes de irse a trabajar. No se porque las palabras se quedaron sentadas en la memoria, de pronto cogió su bolso y se marchó sin terminar de beberse el café.