domingo, 16 de mayo de 2010

Historia de una mujerhumo y un hombre con rock and roll en las costillas

¿Fueron felices?
Posiblemente no. Ella tenía marcas de tristeza en la retina. El tenía las manos marcadas con un pasado lleno de golpes. Los veía sentarse en el parque a invadir los pulmones de humo y las risas de nostalgia. Ella siempre llevaba su mochila roja con amores fugaces.
Pero entonces, el día 68 algo paso. Todo lo que tocaba lo destruía, lo llenaba de humo hasta asfixiar las palabras, hasta hacer que el mundo cambiara las carcajadas por cajetillas de cigarrillo y tormentas en la mirada. Se fue con otro.
La vi otro par de veces por ahí, con un paraguas y la cabeza inclinada hacia el norte. Fumando más que nunca, llenando lo triste de la vida con nicotina y colores que giran la felicidad o la ahogan con tequila. Ya no llevaba la mochila roja como antes, ya no miraba los arboles como a punto de decirles cualquier poema que desgarra. El hombre, aquel del pelo suelto y rock and roll en todo el cuerpo, nunca lo volví a ver. Solo se que la mujerhumo el día 68 fue mas triste que antes, porque esta vez, no pudo obsequiar el dolor que llevaba dentro, sino que robo heridas, robo grietas internas y las canciones mas hondas del mundo. Allí se quedo, dentro de unas guitarras rayando la poca luz que salia de las colillas.

1 comentario:

  1. . A escondidas he visto tristezas que evaporan sus lágrimas con calurosas sonrisas, pero también he sido testigo de momentos felices, aniquilados en estallidos de silencio (Los mas dolorosos)..

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