lunes, 28 de junio de 2010

Un paraíso

Todo son extremos. Lleva excusas entre las costillas. Colecciona vergüenzas en copas de tequila y reserva los lunes para arrepentirse de los errores, de las carreteras que ha atravesado, de los amores que ha hecho difíciles. Usa esmalte rojo y sueña con un mustang color lluvia que la lleve al fin del mundo. Sobria es un silencio que intimida, ebria es un ruido que aturde y hace imposible la tranquilidad. Podría cruzar el borde de un cuchillo, romper el cristal dentro de sí y llamar luego a un viejo amigo para confirmar una invitación de hace muchos años. Pero prefiere seguir ahí, en ese desierto, apareciendo de nuevo en el mismo sitio, con la felicidad partida y los ojos en otro lugar que no es allí.

No hay comentarios:

Publicar un comentario