domingo, 18 de julio de 2010

Al otro lado del mundo

Eran las 8:58 am cuando se levantó de la cama. Fue hasta la cocina, tomó un trozo de pan y un vaso con agua. Se sentó junto a la ventana que da al centro de la ciudad. Hoy seria un día como cualquiera. El cielo estaba nublado y la humedad en la casa aumentaba cada vez más. Eran sus vacaciones. Y desde el primer día había decidido dejarlo todo, tomarse una temporada permanente en la indiferencia, sin cruzar del todo esa frontera de la soledad o de la locura. Y hoy era su diecinueveavo día de estar lejos de todos. Ahora hablaba menos, solo se atrevía a saludar a ancianos y a niños, le intimidaba el resto de la humanidad. Con sus ahorros podría pasar un par de meses así, en la inopia, en el olvido de aquellos que quiso tanto; luego buscaría un trabajo y se dejaría llevar por las lluvias tristes de esa ciudad perdida.


Podría comprarse una maquina de escribir para amortiguar el frio con el ruido de las teclas. Quizá se compraría un pájarolluvia que cantara las canciones más bonitas en las tormentas más espantosas. Quizá…

5 comentarios:

  1. Maravilloso, y pues nada... hoy me siento tremendamente así.

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  2. Cómo hay temporadas así, cuando se nos nubla el corazón.

    ¡Un honor leerte! :)

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  3. Me gusta mucho,sobre todo la frase "solo se atrevía a saludar a ancianos y a niños". Muy bueno!! te sigo!

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  4. yo compraría dos pájaroslluvias o tres, por si acaso, el invierno es muy largo cuando la alegria decide salir de vacaciones

    admiro tu forma de escribir, un beso

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  5. Tal vez debería comprársela, la gente escribe mejor cuando está alejada de los demás.
    besos (:

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