martes, 31 de agosto de 2010

Ambos sabíamos que íbamos a terminar haciendo el amor

Ambos sabíamos que íbamos a terminar haciendo el amor. Desde que Sam me invitó la primera vez al parque, sin palabras de vicio, sin mirada de deseo, sabíamos y no sabíamos lo que vendría después. Esa tarde estuvimos hablando de lugares que duran en la memoria toda la vida, de personas que no éramos capaces de olvidar. Al final llegamos a su casa a tomar vino. Nuevamente sin deseo, sin ambición carnal. La verdad esta es la hora en que no entiendo porque termine desnudándome mientras él cerraba la puerta.
Me miró perplejo. Y yo con una tranquilidad infinita camine desnuda por el primer y el segundo piso, sintiendo el frio de esa noche entre las piernas.
Bebimos poco y escuchamos música que nos transportaba con una velocidad superior a la de la luz.
Yo me conocía bien, yo sabia que era de esas que les gustan los amantes con el alma desbordándose en el azar, pero a él ni siquiera le veía como eso.

Lo mas bonito de esa noche fue que me metí en su cama sin estar todavía lo suficientemente ebria ni desmemoriada para eliminar el caos a la mañana siguiente.

2 comentarios:

  1. Me parece maravilloso ese final porque esas experiencias son las más bellas que tiene la vida, creo yo.

    Un abrazo lleno de luz :)

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  2. supongo que es como hacer la comida, a veces simplemente lo haces porque sí, porque te gusta.


    (un pez
    con cosquillas)

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