Vivía de tragedias y de tostadas con mermelada de piña.
Inventaba personas tristes. Su amante favorito era un hombre-vía-láctea, que le susurraba historias de planetas lejanos y colisiones de estrellas. Ella nunca había visto la noche tan llena de fotografías y de un cine exquisito hasta que le conoció a él. Tenias que verlos pasar por ahí, nunca de la mano, pero si con la mirada perdida en el otro. Cuando peleaban pareciera que detuvieran el tiempo y se burlaran del espacio. Ella tomaba las direcciones peligrosas, el tomaba los callejones sin salida. Pero por errores de la relatividad terminaban abriendo la misma puerta de emergencia, llegaban a la misma ruta de evacuación y se quedaban follando hasta que el amanecer se les incrustaba en las vertebras.
No volví a saber nada de ella ni mucho menos de el, a veces me gusta pensar que van por ahí, de taberna en taberna esta vez no follando sino haciendo el amor sobre canciones pasajeras.
lunes 8 de noviembre de 2010
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Y no me imagino
ResponderSuprimirue pueda hacerse el amor
más que volando.
*que
ResponderSuprimirYo creo que mejor así entonces...
ResponderSuprimirdesayunando tostadas de piña después, sin leche ni café para acompañar.
ResponderSuprimir(media cosquilla
en la nariz)
Hermosas lineas.
ResponderSuprimirSaludos